El día que CrossFit demandó a Reebok

En 2018, la empresa detrás de los Games inició acciones legales contra su patrocinador principal  y el nombre del torneo se puso en peligro.

Dos años antes de que el poder de negociación quedara absolutamente en manos de Reebok y tras ocho años de relación potenciada e ininterrumpida, CrossFit Inc. no permitió que lo pasaran por encima y presentó una demanda contra su main sponsor por “incumplimiento de contrato”, “incumplimiento de la pacto de buena fe y trato justo” y “violaciones de las Leyes Generales de Massachusetts”, también conocida como la Ley de Protección al Consumidor.

Por aquel entonces, la empresa detrás de los Games se vio obligada a actuar de dicho modo luego de que los fabricantes de indumentaria deportiva modificaran la fórmula de cálculo de las regalías de manera unilateral. Además, acorde a la demanda presentada, habrían ocultado pagos a CrossFit y e incumplido sus obligaciones de comercialización en virtud del acuerdo de licencia.

El contrato, que habían rubricado allá por 2010 luego de haber probado suerte con adidas y Under Armour en ediciones previas de sus juegos, se extendía hasta 2020. En el mismo, se le otorgaba a Reebok la exclusividad para vender indumentaria y calzado explotando la marca CrossFit a cambio de regalías y un compromiso de comercialización para potenciar la venta de los productos.

La acción, iniciada en junio de 2018, tuvo sus fundamentos en sucesos acaecidos en 2013, cuando los fabricantes de ropa alteraron el cálculo de regalías sin advertir a CrossFit y manteniéndolo en secreto, siempre respaldados por el súbito ascenso de las ventas. Además, habrían encubierto ciertos datos y otros documentos para no despertar la atención en los papeles que entregaban.

Según la demanda, CrossFit se habría percatado del comportamiento en febrero de 2017 cuando Reebok abonó lo acordado y evidenció un “deficit de pagos”. Así, la empresa descubrió que sólo había pagado lo correspondiente durante los primeros tres trimestres de 2017 por primera vez desde 2012. Además, CrossFit demandaba a Reebok por malversación de fondos, ya que tampoco habrían invertido los 51.75 millones de dólares acordados a utilizar en marketing. 

“Reebok firmó un contrato antes de que CrossFit sea popular y su marca nos ayudó a ser relevantes”, dijo Jeff Cain (CEO) por aquel entonces. “Pero es hora de que cumplan con los términos de nuestro acuerdo y eso es todo lo que pedimos”, remató.

La demanda fue presentada en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, al Norte de California. Semanas después de iniciadas las acciones, la multinacional de indumentaria hizo una solicitud a la corte para que ciertos datos como las regalías, los fees y las estrategias de marketing y patrocinio no fueran de acceso público, pero fue rechazada. Todo, acusando que era posible ventaja para sus competidores.

Un mes después de comenzado todo, Reebok aceptó abonar los 4.8 millones de dólares que CrossFit demandaba.

Sobre Simon Bermatov

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